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Salud intestinal en la cerda y su repercusión en los resultados de la camada: 2

14 octubre 2016

Cuando se presentan problemas en la digestión del alimento y con ello cambios en los nutrientes que recibe la microflora, se produce un crecimiento anormal de algunos géneros bacterianos, produciendo un proceso inflamatorio de algunas zonas del intestino tanto delgado como grueso. (Segunda parte de una serie de tres artículos)

Artículo de MVZ Raúl Cortés, gerente técnico y comercial Nutriad. Ponencia presentada en AMVECAJ, México, 2016. Publicada con autorización del autor.

En la primera parte de esta serie, se presentaron las generalidades de este tema: Salud intestinal en la cerda y su repercusión en los resultados de la camada: 1

Relación microflora intestinal y procesos inflamatorios

En un animal adulto, la microflora se ha establecido de manera constante en el intestino, siguiendo el patrón de microorganismos más comunes en la granja. La población de anaerobios facultativos es muy pequeña y hay muchos más anaerobios restrictos. Con los procesos digestivos también maduros, la degradación y absorción de nutrientes del alimento es muy alta y si las dietas están correctamente diseñadas, una porción de fibra no digestible, llegará a las porciones distales del intestino.

En el intestino grueso, la microflora realizará un proceso de degradación que llevará a parte de la fibra a convertirse en lactato y éste a su vez en otros ácidos grasos volátiles (AGV). Dichos AGV son encargados de nutrir a los colonocitos y con ello permitir el adecuado desarrollo de esta mucosa, la absorción mayor de agua y mantener la motilidad no sólo de esta sección del intestino, sino de las otras proximales (estómago, duodeno, yeyuno e íleon).

La producción de AGV, especialmente la que corresponde al butirato (C4) es evaluada por unas células (enteroendócrinas) con receptores especializados (GP41 y GP43) que al activarse producen dos señales indispensables para el sistema gastrointestinal.

Por una parte el péptido YY que es una señal química que permite activar el peristaltismo retrogrado y con ello también la apertura de esfínteres, que a su vez es indispensable para que el cerebro ejecute los programas musculares que permiten el consumo de alimento.

Otra señal producida por la presencia del butirato, es la producción del Factor Similar a Glucagón 2 (GLP2 por sus siglas en inglés) que es necesario para activar la mitosis de los enterocitos y colonocitos, lo que si la concentración de butirato tiene un nivel adecuado, estos receptores en los macrófagos, actuarán para disminuir la producción de IL-12, una interleucina que activa a otras células linfoides como los linfocitos cooperadores (Th o helpers en inglés) que desencadenan el proceso pro-inflamatorio para la resolución de la presencia de un antígeno.

El butirato en el medio, incrementará la cantidad de IL-10, citoquina que está relacionada con la activación de linfocitos T reguladores (Treg) que permiten reducir el proceso inflamatorio y pueden activar otros mecanismos de tolerancia (producción de IgA, por ejemplo).

Problemas en la digestión

Cuando se presentan problemas en la digestión del alimento y con ello cambios en los nutrientes que recibe la microflora, se produce un crecimiento anormal de algunos géneros bacterianos que buscarán ser controlados por el SLAI, produciendo un proceso inflamatorio en la lámina propia de algunas zonas del intestino tanto delgado como grueso. Este proceso será acumulativo y con el tiempo va a ser más intenso, por lo que si la reacción del SLAI no es controlada, la inflamación del intestino controlará otras funciones metabólicas.

La mala producción de butirato en el intestino, permite que los macrófagos inicien el proceso pro-inflamatorio. Se aumenta la producción local de IL-12 y los linfocitos Th se activan, dependiendo si el agente infeccioso o el antígeno están actuando: intracelularmente (Th1) o extracelularmente (Th2, Th17).

La reacción de estos linfocitos aumenta la producción local de interleucinas IL-1b, Il-6, TNF, TGF y otras que son necesarias para expandir la multiplicación de los linfocitos, llamará a otras células linfoides a que se alojen en el intestino (heterofilos, células asesinas, linfocitos B) para establecer la defensa del intestino. Dicha reacción celular, también se acompañará de la mayor producción de Inmunoglobulinas tanto de acción en la lámina propia (IgM, IgG) como de excreción para actuar en la luz del intestino (IgA secretora).

La actividad celular en contra de los antígenos, aumenta a nivel local la cantidad de productos pro-oxidantes (H2O2, NO y otras) que son necesarias para destruir a las células infectadas, pero que también pueden dañar a otras sanas que están contiguas. La destrucción celular, aumenta la necesidad de células que eliminen los residuos incrementando por lo tanto el gasto de proteína y antioxidantes requeridos durante un problema inflamatorio del intestino.

La circulación de linfocinas IL-1 e IL-6, tienen actividad no sólo en los órganos linfoides. También activan a nivel hepático la producción de proteínas de la fase aguda (lectinas ligadoras de mananos, proteína C reactiva, proteínas del complemento, haptoglobina y otras).

Impacto de las proteínas

El organismo debe por lo tanto movilizar reservas de proteína de otros tejidos para formar las nuevas proteínas de defensa. Dado que los perfiles de aminoácidos son muy distintos entre el músculo y estas proteínas de defensa, muchos otros aminoácidos son consumidos de forma secundaria, sin aportar componentes a las proteínas defensivas.

Sin embargo, se sabe que el mayor efecto de las interleucinas pro-inflamatorias en la producción está dado por la baja de consumo de alimento. Dichas interleucinas afectan los centros de consumo de alimento y además aumentan la temperatura corporal, con lo que existe un gasto extra de energía que se pierde en calor y no en soportar el crecimiento.

Este proceso inflamatorio del intestino, se da en diferentes grados en las hembras lactantes y por lo tanto sus efectos en la lactación son de distinto nivel sobre el consumo de alimento y la producción de leche, que a su vez afectará a los lechones.

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