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Resultados positivos: efluentes porcinos y soja en Córdoba
07 January 2026ARGENTINA - Ocho campañas consecutivas demostraron que el uso planificado de efluentes porcinos puede mejorar el suelo y sumar hasta 1.900 kilos por hectárea en soja. En lotes agrícolas de Córdoba, la práctica asociada históricamente a la ganadería empezó a mostrar resultados que llaman la atención de la agricultura. No es una nueva tecnología ni un insumo importado, sino que es el aprovechamiento agronómico de efluentes porcinos aplicados de manera controlada.
El trabajo lo llevó a cabo un equipo del INTA junto con la Cámara de Productores Porcinos de Córdoba, y se evaluó el uso de efluentes como enmienda orgánica en sistemas agrícolas bajo riego. El foco se puso en medir impactos productivos y cambios sostenidos en el suelo, comparando parcelas tratadas con otras que nunca recibieron aplicaciones, reporta Infobae
Los números apoyan los resultados
En soja, los rindes pasaron de 2.646 kilos por hectárea en el testigo a un máximo de 4.574 kilos cuando se combinó efluente porcino con fósforo mineral. Incluso sin fertilización adicional, la aplicación de efluentes mostró respuestas claras, con incrementos superiores a los 1.000 kilos por hectárea.
“En soja observamos un efecto adicional cuando se complementa con fósforo mineral, aun en suelos con niveles elevados de este nutriente”, explicó Diego Mathier, integrante del equipo técnico. La respuesta no fue idéntica en todos los cultivos, pero sí consistente a lo largo de las campañas.
Un suelo que cambia con el tiempo
Aparte del rendimiento, el seguimiento de largo plazo permitió observar transformaciones menos visibles, pero igualmente importantes. Luego de ocho años, las parcelas tratadas registraron un aumento cercano a un punto en el contenido de materia orgánica, junto con mejoras significativas en fósforo y zinc.
“Destaco estos elementos porque sintetizan lo observado: hay cambios positivos en macronutrientes y también en micronutrientes”, señaló Nicolás Sosa, del INTA Manfredi. A esto se sumaron mejoras en variables físicas del suelo, como densidad aparente, estabilidad de agregados y resistencia a la penetración.
Los investigadores sostienen que se observa un aporte nutricional. “No es solo un fertilizante: es una práctica de fertilización más completa, que mejora integralmente el suelo”, explicó Sosa.
Soja y maíz: respuestas distintas
Durante el período de evaluación se alternaron cinco campañas de soja y tres de maíz. En este último cultivo, la estrategia óptima fue diferente: la aplicación de 25 milímetros de efluente sin fertilización mineral resultó la opción más eficiente desde el punto de vista económico.
Las conclusiones refuerzan la idea que no existen recetas únicas. Las dosis y combinaciones deben definirse a partir de balances de nutrientes que consideren análisis de suelo, composición del efluente y requerimientos específicos de cada cultivo. “Un balance permite ajustar la dosis y evitar problemas, porque la demanda no es la misma para soja, maíz, trigo o cebada”, advirtió Sosa.
Producción y ciencia
En Despeñaderos, en un establecimiento porcino con 1.600 madres en producción es el principal lugar de evaluación. Allí, los purines se tratan en lagunas impermeabilizadas, se filtran y se aplican con riego por pivot central durante el barbecho.
Marcos Torres, productor y directivo de CAPPCOR, sostuvo que el valor del trabajo está en la articulación con el sistema científico. “Sin la vinculación con el INTA, nuestros estudios no tendrían rigor”, afirmó.
Con información acumulada y manejo ajustado, los ensayos confirman que los efluentes porcinos pueden transformarse en una herramienta agronómica con impacto productivo y ambiental, siempre que se los aplique con criterio técnico y planificación.
Del equipo de redacción de ElSitioPorcino






